La fiscal departamental, Sandra Gutiérrez, confirmó la aprehensión del párroco de San Roque, Milton Murillo, quien será sometido a una audiencia de medidas cautelares por el presunto delito de abuso sexual agravado.
La autoridad refirió que el operativo se ejecutó a horas 7:45 de este miércoles en inmediaciones de la iglesia de San Roque.
Gutiérrez evitó dar mayores detalles sobre la cantidad de víctimas a las que presuntamente agredió este religioso, en virtud a que el caso fue declarado en reserva por el plazo de diez días.
Al momento el religioso se encuentra en la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) a la espera de que se instale su audiencia en un juzgado cautelar.
En días pasados la comisión conformada por la Fiscalía y Policía indicó que son dos los sacerdotes investigados, haciendo referencia al padre Milton Murillo y a Garvin G., quien fue durante años el párroco de San Roque.
Denuncia
Tras haberse revelado los abusos sexuales que cometió en vida el sacerdote jesuita Alfonso Pedrajas Moreno, en colegios de Latino América, principalmente en Bolivia, salieron a la luz diferentes denuncias contra párrocos de la Iglesia Católica, entre ellos el sacerdote Milton M. de la iglesia San Roque de la ciudad de Tarija acusado por presunto abuso sexual.
Según el testimonio del denunciante, el sacerdote que fue aprehendido la mañana de este miércoles en Tarija realizaba supuestas "revisiones médicas", durante las cuales le bajaba los pantalones y lo sometía a tocamientos inapropiados. Estas acciones habrían estado justificadas por el sacerdote como medidas de prevención de enfermedades.
La denuncia también señala que hay varias víctimas más que sufrieron abusos similares, y que algunos incluso llegaron a pensar en el suicidio como resultado de las terribles consecuencias de estas acciones.
Ante estos hechos, el Ministerio Público y la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) confirmaron en pasados días una investigación a dos sacerdotes relacionados a la parroquia de San Roque por supuestas agresiones sexuales. Las autoridades presumen que las víctimas habrían sido amedrentadas o que se las quiso sobornar para que no denuncien.