La elección para la Gobernación de Tarija entra en una nueva fase. Los resultados difundidos por el Sistema de Resultados Electorales Preliminares (Sirepre) confirman que los candidatos Adrián Oliva y María René Soruco irán a una segunda vuelta electoral tras no alcanzar el porcentaje necesario para imponerse en primera instancia. Con este escenario, la ciudadanía deberá acudir nuevamente a las urnas el próximo 19 de abril, en una jornada que será decisiva para definir el rumbo político del departamento.
Un resultado ajustado y sin ganador
De acuerdo con los datos oficiales actualizados hasta las 22:00 del domingo, con el 96% de las actas computadas (1.693 de 1.766), la tendencia se consolidó sin margen para una victoria en primera vuelta.
Oliva que va con la alianza Patria, lidera la votación con 90.030 votos válidos, equivalentes al 35,7%, mientras que Soruco candidata por Camino Democrático para el Cambio (CDC) le sigue con 73.300 votos, alcanzando el 28,8%.
La diferencia, aunque clara, no es suficiente para evitar el balotaje. Pues, según la normativa electoral, para declarar ganador a un candidato, este debe haber obtenido más del 50% de los votos válidos; o haber logrado un mínimo del 40% de los votos válidos con una diferencia de al menos 10 puntos porcentuales respecto a la segunda candidatura más votada.
La distancia entre ambos candidatos refleja un escenario competitivo, en el que ninguno logró capitalizar un apoyo mayoritario, obligando a una definición en segunda instancia.
Fuerzas que quedan fuera
Más allá de los dos candidatos que avanzan al balotaje, los resultados también dibujan un mapa político fragmentado.
En tercer lugar se ubica el Partido Demócrata Cristiano (PDC) con su candidato Richard Rocha, que obtuvo el 12,1% de los votos. Le sigue el Movimiento Tercer Sistema (MTS) con Daniel Centeno, que alcanzó el 6,3%.
En un bloque cercano aparecen: Wilfredo Vicente (Integración Seguridad y Autonomía) con 5,8%; Never Antelo (Nueva Generación Patriótica) también con 5,8%; pero aún más rezagados quedan José Yucra de Alianza Unidos por los Pueblos (A-UPP) con 3,5% y Freddy Castrillo de Súmate con el 2%.
Estos porcentajes, aunque insuficientes para disputar la Gobernación, serán determinantes en la segunda vuelta, donde sus votantes podrían inclinar la balanza.
¿Cómo estuvo la participación en Tarija?
Uno de los datos destacados de la jornada es la participación ciudadana, que alcanzó los 297.237 votos emitidos, equivalente al 77,88% del padrón electoral de 381.657 ciudadanos habilitados.
Del total de sufragios, los votos válidos suman 245.944 (82,74%); los votos en blanco alcanzan 26.986 (9,08%); los votos nulos llegan a 24.307 (8,18%).
Asimismo, las autoridades electorales subrayaron la baja incidencia de actas observadas, que representan apenas el 0,91% del total, lo que otorga consistencia a los resultados preliminares.
Claves de una segunda vuelta decisiva
El balotaje abre un nuevo escenario político en Tarija. Tanto Adrián Oliva como María René Soruco deberán replantear sus estrategias para captar el voto de los electores que respaldaron a otras fuerzas.
En el caso de Soruco, su candidatura tiene la particularidad de haber ingresado en reemplazo de Mario Cossío, lo que añade un componente político relevante en su posicionamiento.
Por su parte, Oliva llega a esta instancia como el candidato más votado y con el respaldo político del presidente Rodrigo Paz, lo que podría influir en la configuración de alianzas.
Un escenario de polarización
La segunda vuelta se perfila como una contienda polarizada, donde el margen de diferencia podría estrecharse aún más. En este contexto, el rol del electorado será determinante. Tarija se encamina así a una nueva jornada electoral, en la que no solo se definirá una autoridad, sino también el equilibrio de fuerzas políticas en el departamento.
El 19 de abril, las urnas volverán a abrirse y, con ellas, una nueva oportunidad para que la ciudadanía decida el futuro de la región.
Una Gobernación para administrar la crisis
El gobernador Oscar Montes ha advertido que sea quien sea el Gobernador de Tarija, la próxima administración va a tener “serias dificultades” para mantener la institucionalidad.
“Por eso es importante que se haga una reestructuración total para salvar la autonomía, que no solo implica pedirle al Gobierno, porque el Gobierno no tienen ni para ellos”, había declarado Montes semanas atrás.
La autoridad recordó que cuando le tocó asumir la Gobernación en la gestión 2021, encontró a la institución con una deuda de 3.000 millones de bolivianos, pero que en estos cinco años ha logrado reducirle a 90 millones de bolivianos. Afirmó que los anteriores gobernadores gastaban más de lo que recibían, pero que en su administración esa situación ha sido saneada, incluso logrando un superávit en el 2025, con un saldo de 13 millones de bolivianos.
En esa misma línea, mencionó que el problema ahora no radica en sanear las cuentas, sino que el problema es estructural, ya que mes a mes la Gobernación recibe menos recursos, por debajo de lo presupuestado, pero que mantiene las mismas responsabilidades que debe cumplir y que los fondos se hacen insuficientes.
Según explicaron fuentes de la Gobernación, para este año el Plan Operativo Anual (POA) se fijó en Bs 435.8 millones, lo que representa una reducción del 18% en comparación con el presupuesto de 2025.
Pero, la Gobernación proyecta recibir aproximadamente Bs 220 millones este año. Sin embargo, informes recientes indican que los recursos realmente transferidos por el gobierno central han sido hasta un 33% menores de lo proyectado mensualmente.
El déficit operativo aún no ha sido superado, ya que mensualmente es de al menos Bs 3 millones solo para cubrir sueldos y salarios, lo que ha llevado a la paralización de nuevas licitaciones.
De los ingresos previstos para 2026, se planea destinar Bs 105 millones exclusivamente al pago de deudas.