"Los rusos atacaron almacenes y silos de granos, dañando casi 40.000 toneladas de granos", anunció este miércoles 2 de agosto el ministro de Infraestructuras de Ucrania, Oleksandr Kubrakov.

Estos granos iban con destino a países africanos, China e Israel.

Rusia atacó dos pequeños puertos fluviales ucranianos fronterizos con Rumanía, Reni e Izmaïl, en la región de Odessa. Estos se han convertido en la principal vía de salida de los productos agrícolas ucranianos desde que Rusia puso fin, a mediados de julio, a un acuerdo que permitía a Kiev exportar sus cereales en plena guerra.

Drones explosivos "Shahed", de fabricación iraní, fueron usados para atacar el sur de la región de Odessa, según informó el ejército ucraniano en Telegram.

En un comunicado, el fiscal general ucraniano declaró que el blanco era "instalaciones portuarias e infraestructuras industriales a orillas del Danubio". Esto dañó un ascensor, graneros, edificios administrativos y almacenes. El gobernador de la región, Oleg Kiper, declaró que no hubo víctimas a pesar de los ataques, que provocaron un incendio.

Erdogan llamó a Putin

Las autoridades ucranianas suelen dar muy poca información acerca de sus puertos en el Danubio debido a su ubicación estratégica.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, pidió el miércoles por teléfono a su homólogo ruso, Vladimir Putin, no tomar "ninguna medida que pueda llevar a una escalada de tensiones" en el mar Negro.

También subrayó "la importancia de la Iniciativa del Mar Negro, un puente hacia la paz", en referencia al acuerdo sobre cereales del que Moscú se retiró recientemente.